IV Festival Internacional de Magia de Madrid en el Circo Price – Parte 1

Teatro Circo Price – Madrid 19/02/2014

LaMagia.com Un año más llega el Festival de Magia al Circo Price. Es uno de mis acontecimientos preferidos porque la Magia vuelve a ocupar un circo, ese lugar que un día, la magia frecuentó de forma habitual. Ese magnífico templo dedicado al “más difícil todavía”, impregnado de fantasía y magia, del que emanan a borbotones la ilusión y las risas.

¿Has estado alguna vez? ¡Ven! Sé mi acompañante en esta noche de estreno. La parada de metro más cercana no lleva su nombre porque algunos piensan que los embajadores son más importantes que los payasos pero si vas en autobús, oirás anunciar su parada. Y donde todo el mundo oye: “Ronda de Atocha- Teatro Circo Price” yo escucho: “¡El circo ha llegado en la ciudad! ¡Vamos al Circo!”

Gema Navarro

Al cruzar sus puertas, empieza la magia. Su amplio espacio de la entrada me recuerda la gran boca de la ballena que tragó a Pinocho. Allí ya empiezo a menguar y me siento tan diminuta como Alicia. El suelo se inclina y es inevitable apresurar el paso hacia la entrada de lo que parece, al fondo, una cueva. Ese espacio es una especie de limbo: estás entre la realidad y la fantasía. Dejas atrás la calle, el mundo real y te prepara para entrar en un mundo de maravillas y sorpresas. También es una zona de encuentro, de jolgorio, de bienvenidas y despedidas, y de agruparse con aquellos con los que compartiremos un buen rato.

Este circo nació en 1855 y lleva el nombre de Thomas Price (1813-1877), su fundador. El Circo Price nunca ha sido un circo viajero, pero en un tiempo creo que tuvo sucursal en Barcelona. A pesar de ser un circo “estable”, el Price, se ha mudado varias veces dentro de Madrid. Hasta ahora (y crucemos los dedos) siempre le han encontrado una nueva ubicación. El terreno que ocupa ahora, fue una fábrica de galletas. Tendría gracia que en una de las cajas de galletas que allí se fabricaban, hubiera vivido el ratón Pérez, pero esto sería otra historia.

William-parish

Casi al final del vestíbulo hay una puerta con un cartel que indica el camino a la Sala Parish. William Parish y la artista italiana Matilde de Fassi vinieron a Madrid contratados por Price y cuando éste falleció, Parish se hizo cargo de la dirección del circo. En muchos lugares leeremos, incluso en la web del mismo circo Price que Parish era yerno de Price, pero si  consultamos el catálogo de “Memoria de la seducción: carteles del siglo XIX en la Biblioteca Nacional” aclara que es una información errónea que publicó Ramón Gómez de la Serna en su libro “El Circo” y por eso se fue extendiendo. En memoria de William Parish pusieron nombre una sala anexa con un aforo para 100 personas y que se ha quedado pequeña para disfrutar de las cinco funciones programadas la semana anterior de Magia de Cerca. Todas las entradas se agotaron con varios días de antelación para ver a Andrew Goldenhersh (Estados Unidos), Yann Frisch (Francia) y nuestro Miguel Puga, MagoMigue. Todo un éxito que ha sabido a poco, muy poco. Pero en esta sala no se pueden prorrogar las funciones y funcionar de  de forma simultánea con la sala principal porque no está acústicamente aislada.

No tuve oportunidad de asistir a las galas de magia de cerca en la sala Parish,  pero pensé que sería interesante visitar al mismísimo Mr. Parish en su última morada y dejar el dinero que no me gasté en la entrada como donativo para la conservación del cementerio británico de Madrid.

Para el estreno de la gala internacional “Grandes premios de la Magia”, mi editor Pere Tufet, gestionó las entradas, en nombre de LaMagia, para poder escribir sobre ello en este “Diario Secreto de Gema“. De camino a la pista, en apariencia, este año, todo sucede igual que los tres festivales  anteriores que he asistido, pero solo en apariencia. Me descubro a mi misma escudriñando todas las esquinas buscando a alguien al que siempre saludaba. Busco al que fue el último director artístico del circo, Pere Pinyol que falleció en noviembre del año pasado (2013). Con Pere Pinyol habíamos sido compañeros de trabajo en Barcelona, junto con Miguel Molina, en la productora Focus y años más tarde, los tres, nos reencontramos en el Price. Es indiscutible que, con su gestión, Pere Pinyol, dio un gran impulso al Circo Price. Conocedor y amante del mundo del espectáculo, dio cabida en la programación del circo tanto a música como a teatro o cabaret y también pensó en la magia.

Para ser exactos, pensó en Juan Tamariz como “cabeza visible de la Magia” para incluirlo en la programación del Price y para que, además, le montara un Festival de Magia. El primer festival que se celebraría en el Circo Price pero no el primero de Madrid tal como se publicitó el primer año. Pero a Tamariz no le gusta hacer “magia de despachos” y le dio la alternativa a su alumno Jorge Blass quien dirige desde 2010 el Festival Internacional de Magia de Madrid o el festival que cada vez se conoce más como el “Festival de Jorge Blass” en el Teatro Circo Price. Esto se debe a que Jorge acapara toda la publicidad del festival que inunda Madrid año tras año y aunque él sea mago y “gato”, los magos que vienen de fuera de Madrid o los internacionales que dan nombre al festival también deberían ser visibles en los carteles más allá de las puertas del Circo, sin embargo se quedan con las ganas de fotografiarse con su cartel del festival en cualquier calle de la ciudad y verse en la monumental pantalla de Plaza del Callao.

Pero la sombra Tamariz sigue planeando en el Festival. Igual que la sombra de un cometa que vuela lejos entre las nubes y refleja su sobra en la tierra, el mago de los magos está representado por “La Gran Escuela de Magia Ana Tamariz” que dirige una de sus hijas.

Gran escuela de magia Ana Tamariz

Alumnos, que tampoco salen en el programa, pero que han estado cuidadosamente preparados y seleccionados por la propia Ana Tamariz premian a todos aquellos que llegan pronto al circo con un aperitivo de magia en la misma butaca y a pocos centímetros de sus ojos. Estos magos, con su nombre artístico aún precintado, tienen una gran responsabilidad. Tienen en su bolsillo la llave que abre la puerta del mundo de fantasía que hemos venido a buscar y con su buen hacer, nos acompañan a cruzarla con ilusión de la verdadera ¡y vaya si lo consiguen!

En ningún otro tipo de espectáculo te darán así la bienvenida y en ningún otro lugar que no sea el Circo, te avisarán de que la función va a empezar haciendo sonar una campana. No hay instrumento más inocente y más cargado de simbología, desde su sonido hasta su forma. Su sonido evoca la Voz de Dios y de éste se desdoblan las siete notas musicales. Siete como los colores en los que se despliega la luz y otra vez siete, los metales que forman su aleación que corresponden a los siete planetas. Su forma de Bóveda Celeste, representa lo espiritual descendiendo a la materia. Por eso la campana es “comunicación”. Comunicación entre el cielo y la tierra, entre los dos mundos. Es la voz de las almas que se puede oír en la tierra.

¡Suena la campana! ¡La función está a punto de empezar!

¡Y esta va por ti Pere Pinyol!

 

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Gema Navarro
Coordinadora de Contenidos LaMagia.com

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